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Perú: El país millonario que sigue viviendo como pobre

Martin Caycho

Empresario y Escritor
21 Nov 2024

El Perú no es un país sin recursos; es un país sin proyecto. Somos una de las naciones más diversas y privilegiadas del planeta, pero también una de las que más desperdicia lo que tiene. Mientras otros países transforman desiertos en vergeles o ruinas en potencias, nosotros seguimos atrapados entre la resignación, la corrupción y la improvisación.

 

Este blog resume, con crudeza y esperanza, la paradoja que define al Perú: somos el país más rico del mundo viviendo con mentalidad de escasez.

 

1. Un país bendecido por la naturaleza… pero no por su gestión

Perú alberga el 5% del agua dulce del mundo, 231 cuencas y la mayor concentración de glaciares tropicales del planeta.
¿La realidad? Más del 60% del agua se pierde antes de llegar a su destino por infraestructura destruida. Barrios que pagan el agua más cara del país dependen de camiones cisterna. Agricultores sin riego. Glaciares que desaparecen sin que exista un plan serio.

Tenemos oro líquido, pero lo dejamos escapar.

 

2. El mar más nutritivo del mundo, pero un país con anemia infantil

Nuestro mar, alimentado por la Corriente de Humboldt, podría erradicar la anemia infantil mañana mismo.
Sin embargo, el 95% de la anchoveta termina convertida en harina para alimentar salmones en Europa y Asia.

Exportamos nutrientes y luego importamos suplementos caros, mientras millones de niños crecen sin hierro.

Otros países, con mares menos generosos, construyeron industrias millonarias. Nosotros seguimos siendo proveedores de insumos baratos.

 

3. Biodiversidad única, economía mínima

Perú tiene 28 de los 32 climas del planeta y 84 zonas de vida. Somos una despensa natural incomparable.
La Amazonía es un laboratorio biológico único, con especies que el mundo entero codicia.

Pero seguimos exportando maca, quinua o camu camu como productos sin marca, mientras afuera se venden como superalimentos premium.

Lo que podría ser industria científica y biotecnológica termina siendo comercio de subsistencia.

 

4. Minería: riqueza que sale, desarrollo que no llega

Somos uno de los países más minerales del mundo: cobre, litio, oro, plata, hierro, fosfatos.

Pero repetimos el mismo patrón colonial: exportamos minerales en bruto e importamos los productos terminados.
Cada barco que parte con nuestro mineral es una fábrica que no abrimos, un empleo que no creamos y un futuro que seguimos regalando.

Chile, Australia y Bolivia avanzan en industrialización.
Perú sigue midiendo éxito en toneladas, no en tecnología.

 

5. Energía y ubicación estratégica: un mapa de poder desperdiciado

Tenemos sol, viento, gas, ríos y geotermia.
Podríamos ser potencia energética continental.

Pero exportamos gas barato mientras los peruanos lo pagamos caro.
El viento y el sol del sur esperan políticas serias.
Nuestros puertos, puerta al Pacífico asiático, siguen operando como terminales provinciales.

El país que debería liderar el comercio del Pacífico, sigue atrapado en trámites, concesiones mal negociadas y visión a corto plazo.

 

Conclusión

El Perú no es pobre: ha sido mal administrado, mal pensado y peor proyectado.
Tenemos todo para ser una nación líder en América Latina y un referente mundial en agua, biodiversidad, energía, pesca y minería transformada.

 

Lo que nos falta no es riqueza, sino decisión.
 

No es talento, sino organización.
 

No es un salvador, sino ciudadanos despiertos.

 

El Perú será potencia el día en que valore lo que tiene y deje de regalar su futuro al menor postor.

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